En este mundo hipertecnologizado y deshumanizado en el que corren serio peligro no solo la lectura, sino también los anejos conocimientos de historia literaria y las habilidades para la interpretación de textos, resulta imprescindible una profunda reflexión sobre cómo enseñar literatura a los futuros filólogos en nuestra era del smartphone.Con este objetivo, ocho profesores relatan en este libro su experiencia en las aulas universitarias -aunque puede hacerse extensible también, en la mayoría de los casos, a la enseñanza secundaria-, mostrando las ventajas e inconvenientes del empleo de portátiles -y ofreciendo originales alternativas-, dialogando con la Inteligencia Artificial y desbrozando ese vasto universo de la literatura en Internet y en las redes sociales.Así, afloran en estas páginas propuestas tan sugestivas como la lectura en el aula para evitar el atrincheramiento electrónico y la abulia memorística, la reivindicación de la complejidad en tiempos en que los algoritmos dictan simplicidad, las clases reversibles de literatura española, el retorno analógico a la escritura manuscrita, la apuesta por contenidos literarios de calidad en la Red, la comparación de los artefactos tecnológicos del siglo XXI con el factor distractivo del transistor que se plasma en La tía Julia y el escribidor de Vargas Llosa o la recuperación de la voz de los poetas mediante archivos en línea.
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