Liane de Pougy, cuyo verdadero nombre era Anne Marie, fue una mujer bretona, de humilde cuna, que, como su madre, padeció la violencia y el maltrato de su padrastro. Por ello, de joven, no dudó en emigrar a la capital francesa en busca de fortuna. París era, entonces, la capital del mundo moderno, escenario de la «Belle Èpoque». En poco tiempo, nuestra protagonista pasó de cortesana a cabaretista y bailarina, para convertirse en la reina de la noche parisina en el Folies Bergère y, al mismo tiempo, una de las mujeres más influyentes de su tiempo.
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